Dentro del marketing directo destacan cuatro técnicas que iré comentando en distintas entradas en el blog y que son: telemarketing, buzoneo, mailing y E-mailing.
Comenzaré hoy con el telemarketing, una técnica que comenzó a desarrollarse a finales del siglo XIX y que, en la actualidad, cada vez son más las empresas que lo utilizan para captar nuevos clientes y para mantener la comunicación continua y efectiva con los clientes actuales e incrementar así su satisfacción.
Cuando oímos el término telemarketing, nos vienen a la cabeza miles de malos recuerdos de llamadas inoportunas que recibimos a diario en nuestras casas a la hora de comer, por las noches o los fines de semana y que nos ofrecen: desde cambio de operador telefónico, hasta viajes pasando por cuentas bancarias, tarjetas, seguros y un sinfín de cosas más. Llamadas lanzadas desde call-centers sin más segmentación que figurar en las guías de teléfono. Éstas se realizan, unas veces por teleoperadores que leen, sin mucho entusiasmo, un guión escrito y otras por una máquina que nos informa de manera impersonal de grandes oportunidades.