Editors Picks

MARKETING EDUCATIVO: UNA NUEVA MANERA DE ENTENDER LA COMUNICACIÓN EN CENTROS DOCENTES


Hablar de marketing en un colegio puede resultar chocante y más aún cuando se intenta explicar la necesidad de aplicarlo en el ámbito escolar. Quizá esa rareza se deba al desconocimiento de lo que es en realidad el marketing, de los beneficios que puede aportar y la forma de aplicarlo adecuadamente. Con pequeñas acciones se puede lograr un gran cambio que mejore la relación entre todos los agentes de la comunidad educativa: padres, alumnos, profesores, administración, dirección, etc.

Nuestra sociedad, la de hoy en día, ha cambiado; ha evolucionado convirtiéndose en más exigente y menos conformista. Y los centros escolares no pueden obviarlo puesto que también se ven afectados. Ofrecen un servicio a la sociedad, pero si ésta ha evolucionado el centro deberá adaptarse para ofrecer lo que la sociedad requiere. Ahora deben trabajar para diferenciarse, para destacar entre los demás, para ser elegidos por los futuros alumnos, para crear un sentimiento de pertenencia entre los que forman parte del centro... Y para ello necesitan del marketing.

Comparar un centro educativo con una empresa puede generar un sinfín de criticas puesto que tienen fines totalmente distintos: mientras el objetivo de uno es formar a la sociedad del futuro, el fin último de una empresa es totalmente lucrativo. Sin embargo, tienen un fondo común: ambos buscan ofrecer un servicio a la sociedad haciéndolo de la mejor manera posible. Tanto una empresa como un colegio tienen clientes a los que hay que cuidar, una competencia de la que diferenciarse, un mercado que conquistar, y unas reglas de juego a las que hay que acogerse. Y por tanto, las herramientas que utilicen son las mismas, pero aplicadas a ámbitos distintos.

En el ámbito educativo, las reglas de juego están determinadas por los requisitos legales, unos requisitos obligatorios para todos y que delimitan el mercado del propio centro educativo: la zonificación, la supervisión de ratios y las rentas familiares determinan el sector del mercado sobre el que actuará el centro docente. Un mercado caracterizado por la disminución progresiva de la natalidad. ¿Y cómo afecta esto a un colegio? Cuantos menos niños nazcan, menos futuros alumnos tendrá el centro. De ahí la importancia de diferenciarse para “ser elegidos” entre el resto de colegios.

La competencia para un centro docente no puede concretarse en una generalización de todos los colegios de la zona. Al contrario, está determinada por las características propias del centro. Públicos, Privados y Concertados no juegan el mismo partido, cada uno tiene su propio campo de acción y deben competir dentro de su ámbito. ¿Qué diferencia a un centro concertado de otro?, ¿en qué se asemejan?, ¿que tiene uno que el otro no tiene?, ¿por qué uno tiene más demanda de alumnos que otro?

Preguntas que designan las claves sobre dónde actuar y cómo hacerlo para llegar al objetivo marcado: “no ser un colegio más, ser el centro educativo deseado”. Para ello, la clave principal está en el agente más importante: el cliente. Todas las acciones deben estar encaminadas a satisfacer al cliente. ¿Y quién es el cliente de un centro educativo? Padres, alumnos, profesores, dirección, administración, proveedores y la propiedad del colegio. Todos ellos son clientes del centro y a todos hay que satisfacer. Y la mejor forma de hacerlo es conociéndolo: saber qué quiere, qué necesita, qué opina del centro..., estar en constante comunicación con ellos, pero haciéndolo de forma individualizada, con nombres y apellidos, porque cada cliente es único.

La comunicación con el cliente es fundamental y hay que cuidarla, porque, hoy en día, todo comunica. La sonrisa de la recepcionista, el vestuario de un profesor, el orden de las aulas, la limpieza del patio, el tono con el que se hablan los profesores, la manera de atender el teléfono... todo, absolutamente todo, está hablando del centro, de sus características y de la forma en que se trabaja, se relacionan o aprenden sus alumnos. Un pequeño descuido y la imagen del centro educativo se puede ver perjudicada. De ahí la importancia de cuidar con suma excelencia el trato, la atención telefónica, y todo aquello que intervenga en la proyección de la imagen del colegio, de puertas para dentro y también hacia fuera.

A través de una buena comunicación con los clientes también se consigue una fidelización, un sentimiento de pertenencia y orgullo hacia el colegio. Esta fidelización puede lograrse haciéndoles partícipes de la vida del centro educativo, de forma que colaboren, se sientan útiles y necesarios y se impliquen en las diferentes actividades y proyectos del centro.

De esta forma, conociendo, involucrando, informando y aplicando actitudes de cercanía, respeto y justicia hacemos que los clientes formen parte de manera activa y colaboren en mejorar cada día para llegar a ser “el colegio deseado”.


Artículo escrito por la periodista Nuria Chust como resumen de mi conferencia en el Colegio Loreto de Valencia.

No hay comentarios:

Suscríbete al Blog

BlogESfera Directorio de Blogs Hispanos - Agrega tu Blog